Barcelona reivindica las figuras de Carmen Amaya y Vicente Escudero – La Vanguardia, 5 de septiembre del 2000

23.07.2013 15:42

La Vanguardia,  5 de septiembre de 2000

Los legendarios bailarines son objeto de sendos homenajes en la antesala del 28º Congreso de Arte Flamenco, que hasta a el día 9 analizará la fecunda relación de Cataluña con el flamenco.

Barcelona (redacción) – Bailarina genial que supo proyectar su arte a las más altas cimas de la popularidad – de París a Nueva York -, acaso por ser gitana y por ser el flamenco su medio de expresión, Carmen Amaya nunca gozó en su ciudad natal, Barcelona, de la estima popular que su talento merecía. Para paliar en parte ese olvido, el Ayuntamiento de Barcelona le tributó ayer un homenaje con una ofrenda floral en la fuente que lleva su nombre y la inauguración en el Centre Civic de la Barceloneta del Espai Carmen Amaya, un centro de documentación dedicado a su figura.

El acto previo al 28º Congreso de Arte Flamenco, que hasta el día 9 analizará la fecunda relación de Cataluña con el flamenco, coincidió ayer con el anuncio del hallazgo de unas grabaciones inéditas que recogen seis horas de conversaciones entre la artista del Somorrostro y el periodista del Diari de Barcelona Josep María Massip, informa Efe. Las cintas las encontró por casualidad el periodista y escritor Arcadi Espada mientras inspeccionaba el fondo documental de la Biblioteca de Catalunya.

Grabadas seguramente en Washington hacia 1958 o 1959, el periodista destaca el valor de las cintas por ser un material fidedigno y muy extraño en un arte marginal como es el flamenco. En su opinión, no hay un testimonio superior que narre su vida. En la conversación, la bailaora, que llevaba mas de once años fuera de España, explica su vida en el extranjero, su infancia en el barrio del Somorrostro y la dureza de una infancia que la lleva a bailar y cantar por los bares del barrio de la Barceloneta hasta altas horas de la madrugada.

Precisamente unos de sus primeros escenarios, a donde de niña acudía a bailar con su padre, el restaurante 7 Portes, descubrió ayer en uno de sus comedores -estancia que en su día le servía de improvisado camerino- una placa conmemorativa en su recuerdo. Este acto puso fin a un paseo guiado por Francisco Hidalgo, autor de la biografía Carmen Amaya. Cuando  duermo sueño que estoy bailando, que había comenzado horas antes de que la fuente llevara su nombre, la misma en la que bebía de pequeña y que ella misma inauguró el 15 de febrero de 1959 a su regreso  a España.

Los organizadores del 28º Congreso de Arte Flamenco, el Ayuntamiento de Barcelona y la Federación de Entidades Culturales Andaluzas de Cataluña (FECAC), tampoco han querido olvidar a Vicente Escudero (Valladolid, 1885 –Barcelona, 1980), otra figura esencial del baile flamenco cuya vida personal y profesional estuvo estrechamente vinculada a la ciudad, y en torno al cual se inauguró ayer una exposición, Vicente Escudero: veinte años de ausencia. La vida y la obra del bailarín que revolucionó la danza española de este siglo será mañana (CCCB 18:00h.) objeto de estudio en una mesa redonda en la que participarán Rosario Calleja, Rosta Segovia y José de Udaeta.

Paralelamente al simposio, en el que está prevista la participación de 300 congresistas, la Filmoteca de la Generalitat ha dedicado un ciclo de películas en las que el flamenco se erige en el principal protagonista. Inaugurado ayer con Los Tarantos (1963), la legendaria película de Rovira Beleta que tiene justamente como protagonistas a Carmen Amaya y Antonio Gades, en los próximos días se podrá revisar títulos como María de la O (1936), de Francisco Elías, en la que también participa la mítica bailarina; Duende y misterio del flamenco (1952), un documental en el que Edgar Neville plasma su fascinación por el flamenco a través de figuras como Antonio, Pilar López o Manolo Vargas, y la más reciente, Bodas de sangre (1980), del realizador Carlos Saura.